La vuelta al cole significa recuperar horarios, preparar mochilas, organizar actividades extraescolares y volver poco a poco a las rutinas. Y entre todas esas cosas también puede ser un buen momento para prestar atención a la salud dental de los niños.
Durante el verano cambian los horarios, se come más veces fuera de casa, aumentan los helados, refrescos y picoteos y, en algunas familias, el cepillado pierde algo de regularidad. Mantener el cepillado al menos dos veces al día con dentífrico fluorado es una de las principales medidas preventivas frente a la caries.
En Clínica Dental Soto, en Vinaròs, aprovechamos el inicio del curso para recordar a las familias que no es necesario esperar a que un niño tenga dolor para revisar su boca.
Una valoración sencilla puede permitir detectar pequeños problemas, resolver dudas y comenzar el nuevo curso con mayor tranquilidad.
1. Comprobar si han aparecido caries
Las caries infantiles no siempre producen dolor desde el principio. Una lesión puede comenzar siendo pequeña y pasar desapercibida durante un tiempo.
Por eso conviene observar si el niño presenta:
- Sensibilidad al frío o al dulce.
- Molestias al masticar.
- Alguna mancha nueva en un diente.
- Dolor que aparece de forma puntual.
- Dificultad para cepillar determinadas zonas.
La alimentación también desempeña un papel importante. La exposición frecuente entre comidas a alimentos o bebidas con azúcares aumenta el riesgo de caries, por lo que recuperar unos horarios de comida más ordenados después del verano puede ayudar a reducir ese riesgo.
Que un niño no se queje no significa necesariamente que no haya nada que revisar.
2. Recuperar una buena rutina de cepillado
Con las vacaciones es fácil que los horarios cambien. Los niños se acuestan más tarde, comen fuera de casa o pasan más tiempo fuera y, a veces, el cepillado termina haciéndose con menos regularidad.
La vuelta al cole es una buena oportunidad para recuperar el hábito.
Lo ideal es que el cepillado vuelva a formar parte de dos momentos muy concretos del día, especialmente por la mañana y antes de acostarse, utilizando un dentífrico fluorado adecuado a la edad.
En los niños más pequeños, además, sigue siendo importante la supervisión de un adulto para asegurarse de que la limpieza se realiza correctamente.
No se trata únicamente de cepillarse, sino de hacerlo bien y llegar a todas las zonas de la boca.
3. Revisar cómo están saliendo los dientes definitivos
La etapa escolar coincide con muchos cambios en la boca.
Empiezan a caer dientes de leche, aparecen los primeros dientes permanentes y la mordida va evolucionando a medida que el niño crece.
A veces los padres observan que:
- Un diente definitivo está saliendo ligeramente girado.
- Parece que no existe suficiente espacio.
- Los dientes superiores e inferiores no encajan correctamente.
- Un diente de leche tarda mucho en caer.
- Los dientes nuevos parecen demasiado grandes.
- Existen espacios o apiñamiento.
No todos estos cambios significan que el niño vaya a necesitar ortodoncia.
Sin embargo, revisar el desarrollo de la dentición permite detectar alteraciones a tiempo y decidir si simplemente hay que observar la evolución o si conviene realizar una valoración más específica.
4. Prestar atención a la mordida
La posición de los dientes es solo una parte del desarrollo dental infantil. También es importante comprobar cómo muerde el niño.
Durante una revisión podemos valorar si los dientes superiores e inferiores encajan correctamente y si el crecimiento de los maxilares está evolucionando como esperamos.
Los padres también pueden observar algunos signos en casa:
- El niño muerde siempre hacia un lado.
- Los dientes de arriba cubren excesivamente a los inferiores.
- Los dientes inferiores quedan por delante de los superiores.
- Existe mucho espacio entre ambas arcadas al cerrar.
- El niño tiene dificultades para morder algunos alimentos.
Detectar determinados problemas durante el crecimiento puede permitir realizar un seguimiento adecuado y decidir cuál es el mejor momento para actuar si fuera necesario.
5. Revisar los dientes después de golpes y actividades de verano
Piscina, bicicleta, patinete, deportes, juegos al aire libre… Durante las vacaciones los niños suelen estar especialmente activos.
A veces se producen pequeños golpes en los dientes que aparentemente no tienen consecuencias inmediatas.
Sin embargo, si durante el verano ha habido un traumatismo dental, conviene comentarlo durante la revisión, especialmente si después se ha observado:
- Cambio de color de un diente.
- Dolor al morder.
- Sensibilidad.
- Movimiento de una pieza.
- Inflamación de la encía.
- Una pequeña fractura.
Los traumatismos dentales forman parte de los aspectos preventivos que deben tenerse en cuenta durante la infancia.
6. Observar algunos hábitos que pueden afectar a la boca
Hay determinadas conductas que muchas veces se descubren simplemente observando al niño en casa.
Por ejemplo:
- Dormir habitualmente con la boca abierta.
- Respirar frecuentemente por la boca.
- Rechinar o apretar los dientes mientras duerme.
- Morderse las uñas.
- Morder lápices u otros objetos.
- Mantener durante demasiado tiempo algunos hábitos de succión.
No siempre significan que exista un problema dental, pero comentarlos con el odontopediatra ayuda a valorar si están influyendo en los dientes, la mordida o el desarrollo de la boca.
La revisión infantil no consiste únicamente en buscar caries. También permite observar cómo está creciendo y funcionando toda la boca.
7. Pensar también en el almuerzo del colegio
Con la vuelta a las clases vuelven también los desayunos rápidos y las meriendas o almuerzos que los niños llevan al colegio.
No es necesario eliminar por completo los alimentos dulces, pero sí conviene evitar que productos azucarados, zumos, refrescos o snacks se conviertan en un picoteo constante a lo largo del día.
La frecuencia con la que los dientes están expuestos al azúcar es importante en el desarrollo de la caries. La Academia Americana de Odontología Pediátrica considera la exposición frecuente entre comidas a snacks o bebidas azucaradas un factor relacionado con un mayor riesgo de caries.
Agua, fruta entera y opciones menos azucaradas pueden ayudar a convertir la merienda escolar en una rutina más favorable para la salud bucodental.
Una revisión infantil también puede servir para prevenir
Hay padres que llevan al niño al dentista únicamente cuando aparece dolor o cuando ven claramente una caries.
Sin embargo, una parte importante de la odontopediatría consiste precisamente en detectar los problemas antes de que produzcan molestias.
Las revisiones permiten controlar la aparición de caries, comprobar la erupción de los dientes, valorar la higiene, observar la mordida y resolver las dudas que van apareciendo a medida que el niño crece.
El Consejo General de Dentistas recuerda la importancia de las revisiones periódicas en la infancia y señala que todavía existe margen de mejora tanto en la asistencia al dentista como en los hábitos de cepillado de los menores.
Empieza el curso cuidando su sonrisa
Si quieres aprovechar la vuelta al cole para comprobar que todo está bien, en Clínica Dental Soto, tu clínica dental en Vinaròs, podemos realizar una revisión de la salud bucodental de tu hijo y resolver cualquier duda sobre sus dientes, su mordida o su desarrollo dental.
No hace falta que exista dolor ni una molestia concreta. Prevenir y detectar a tiempo suele ser mucho más sencillo que esperar a que aparezca un problema.
Puedes contactar con Clínica Dental Soto y solicitar tu cita, llamar al 964 454 828 o al 601 204 492.
La vuelta al cole trae muchas cosas que organizar. Que su salud dental sea una de las que podemos dejar revisadas y bajo control.
